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El
espíritu inquieto y la imaginación sin fronteras
de los mayas fueron el impulso que los llevó a abstraer
su realidad y a reinterpretarla a partir de elementos tan elaborados
como su majestuosa arquitectura, o tan sencillos y precisos como
su sistema de numeración; estas muestras de su desarrollo
científico se conectan en su naturaleza y estructura; reflejan
la armonía que esta cultura logró captar del cosmos.
A partir de la concepción de un sistema numérico
vigesimal, basado en signos tan simples como puntos y barras,
los mayas tuvieron la capacidad de calcular los ciclos astronómicos
y temporales, y se hicieron de las herramientas para administrar
sus bienes materiales de manera óptima. Aunada a la simplicidad
de los signos, la trascendencia de la ciencia matemática
de los mayas reside en la creación del cero, concepto que
permaneció como una incógnita para otras culturas
por varios siglos, por lo que, sin duda, los matemáticos
mayas encabezaron la vanguardia intelectual de las culturas prehispánicas
de Mesoamérica en el terreno de las ciencias exactas.
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