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Cristina
Pacheco
Aquí
nos tocó vivir
Conversando,
con Cristina Pacheco
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Cristina: Perdón que lo esté perturbando en su trabajo,
maestro, pero mientras usted va desgastando este trozo de madera,
¿por qué no me cuenta qué significa para usted particularmente
la celebración de Santa Rosa de Lima?
Antonio: Pues es una parte de la tradición de nuestro
pueblo que verdaderamente aquí lo agarramos con mucho fervor.
No sé si es que sea muy católico o sea porque respetamos las
costumbres de nuestros ancestros, pero sí, este... es una cosa
que se ha llevado aquí a cabo cada año y siempre va agarrando
más auge que cada año, siempre. A veces decae un tantito cuando
cae entre semana el día, como es hoy, que es día de las enramas
y es día lunes, todos... pues, llegan a trabajar.
Cristina: Pero, ¿qué significa esa enrama, maestro?
Antonio: La enrama... Como usted sabe que todo campesino,
¿no?, es muy fervoroso en su religión y siempre, cuando llegan
estas ocasiones, se le brinda siempre lo que produce la tierra,
¿no? Como hacían nuestros ancestros.
Cristina: Y preguntarle, don Antonio, ¿cuál fue la primera
figura, cuál fue el primer santo que usted talló solito?
Antonio: Fue, este... un niño Dios que fue para mi madre,
que me dediqué a hacerlo para que quedara como recuerdo,
como mi primer trabajo, y ya siguieron los siguientes trabajos,
ya, como San Antonio de Padua, hice un Jesús de la Buena Esperanza,
y ahí se fueron para las demás imágenes.
Cristina: Don Antonio, ¿le interesaba también la religión
para convertirse, por ejemplo, en sacerdote?
Antonio: No, eso sí no; hasta la fecha no me convence
eso del sacerdocio. Eh... como todas las cosas, este... la religión
es muy buenísima, pero los que la aplican, pues son como la
política. No, eso no.
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