![[]](images/a_silencio_002.jpg)
Cristina
Pacheco
Aquí
nos tocó vivir
Conversando,
con Cristina Pacheco
|
Cristina: ¿Cuánto tiempo hace que es usted encargado del
panteón?
Sepulturero: Pos ora, la verdad, seis años.
Cristina: Cuando usted aceptó este trabajo, ¿le dieron
casa también aquí mismo? ¿Vive aquí en el cementerio?
Sepulturero: Sí, tengo mi casa
Cristina: ¿Con quién comparte esa casa?
Sepulturero: Esa casa era de mi jefe, y él falleció,
y yo me quedé con la casa.
Cristina: Quiero decir, ¿con quién vive ahí?
Sepulturero: Yo solo, nomás mi familia.
Cristina: ¿Cuántos miembros tiene su familia?
Sepulturero: No, pues nomás esos 2 hijos que tengo, mi
esposa y nomás.
Cristina: No sé si a usted le gustaría, pero a mi sí.
¿Podríamos visitar la tumba de sus papás ahora?
Sepulturero: Sí se puede.
Cristina: Vamos para allá, gracias, yo lo sigo. ¿Es para
allá? Es hasta abajo, ¿verdad, maestro?
Sepulturero: Sí, está abajo.
Cristina: ¿Tuvo familia, padre, madre, hermanos?
Margarita: Sí, aquí están ellos.
Cristina: ¿Cuántos son?
Margarita: No me acuerdo muy bien cuántos son.
Cristina: ¿Cómo se llama su papá?
Margarita: Pedro Aguayo.
Cristina: ¿Y su mamá?
Margarita: María Elena.
Cristina: Los nombres de sus hermanos, Margarita, ¿no
los recuerda?
Margarita: Este Pancho, esta Rosa, Cata, Toña, Lupe...
Cristina: ¿Usted es la mayor o la menor de todos ellos?
Margarita: La mayor.
Cristina: ¿Cómo es su casa, Margarita?
Margarita: De lámina y de ladrillo el piso.
Cristina: ¿Es grande o chica?
Margarita: Pues un solo cuartito nomás.
Cristina: ¿En ese cuarto usted hace todas las cosas,
cocina, se baña, todo?
Margarita: Sí, en ese mismo cuartito nos bañamos y hacemos
todo.
Cristina: Tiene mucho trabajo y, sin embargo, le da tiempo
para venir de visita acá al cementerio.
Margarita: Sí.
Cristina: ¿Le gusta este lugar?
Margarita: Sí, sí me gusta
Cristina: ¿Por qué?
Margarita: Porque está bien bonito.
Cristina: ¿Había visto algo más bonito que esto?
Margarita: No, pues nomás esto de aquí.
Cristina: ¿Cuántos años tienes? Enséñame, enséñame tu
manita (dirigiéndose al niño). ¿Cuántos años tienes?
Margarita: Tiene seis.
Cristina: A ver, vamos a ver, seis. No, seis es así,
abre tu manita y el otro dedito, dame tu dedito, dame el otro
de otra mano. A ver, eso es, cinco y uno seis, tienes seis años.
¿Y cómo se llama tu escuela, Rosalío?
Margarita: Benito Juárez, dile.
Cristina: Él solito va a contestar, porque él sabe. ¿Cómo
dices que se llama?
Rosalío: Juárez.
Cristina: Y ahí, ¿cómo se llama tu mejor amigo? ¿Tienes
un buen amigo? ¿Pero cómo se llama?
Rosalío: Niño.
Cristina: El niño, muy bien. ¿Y alguna vez vas a ver
al doctor?
Rosalío: (Asiente con la cabeza).
Cristina: ¿No sabes cantar? (dirigiéndose ahora a una
niña).
Esmeralda: (Niega con la cabeza).
Cristina: ¿Nunca cantas? ¿No te enseñan en la escuela a
cantar?
Esmeralda: (Niega con la cabeza).
Cristina: Ay…, cuando llegue aquí creí que había mucho
silencio. Ahora, desde que conocí a Esmeralda, me parece que
en este sitio hay demasiado silencio.
![[]](images/a_silencio_005.jpg)
|